Cuando un silencio parece muchas palabras,
es un estilete que sin razones se columpia entre claridad y oscuridad.
Un silencio es el tenue claroscuro, una lágrima que no ha sabido caer,
que sabe dejar hoyos por donde se cuelan los más íntimos miedos,
los poderes más ocultos.
Cuando la palabra, se torna en sílaba,
gotea sobre las esquinas del miedo,
como queriendo borrar las sonrisas precisas del cielo,
los abrazos imprecisos,
la misma ambigüedad de estar vivos.
Cuando la palabra se va lejos,
como un ave de alas amordazadas,
un nido queda vacío,
una interrogación sutil se gesta.
Cuando un silencio parece muchas palabras,
tal vez el otro no ha sabido amarrar las suyas,
seguramente las mías andan sueltas
en el inmenso calor de tus ojos.
Cómo amarraré mis palabras,
para que las tuyas no sean silencios,
derritiéndose abrasadas por tus ojos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario