Detrás de tus brazos, hay otros brazos que han sabido abrazarme,
se han alargado a donde tu cuerpo se deshace
donde tu pecho es una palabra descolgada,
un gemido tembloroso, jadeante.
Detrás de tus ojos, te abrasan mis ojos
para que cada mañana me huelas en los poros
en las lágrimas en tu cielo deshojado
en el pálido rubor del amanecer.
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminar