viernes, 12 de diciembre de 2014
Tus brazos me acunan,
ahora son una imagen trémula que olvidó el color de las fotografías,
débiles, de límites macilentos y geometrías perdidas.
Cuelgo unas palabras en el borde del cielo, y pienso en las frases que deberé hilar,
seguro las tejeré de tus dedos y desnudarás tu sonrisa cansada y suficiente,
perdida en un cielo que imaginas, al borde del cansancio.
Me suelto de tus brazos, que quisiera ver hechos alas, como aquellas de azúcar que salían de tus dedos,
y abandonarte en una nube.
Deja de mirarme así y aprende a volar de una buena vez.
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Mierda... Me mató. Muchas gracias.
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