La respiración de cada cielo palpitante
estridente y sorda entre mis labios
en el estrépito de la sombra donde nadie está,
Un grito rojo y sordo
¡Despreciable humanidad!
Entonces el ser se repliega
en las hojas de un árbol que duerme
sus flores duermen como una arruga
que pende al borde del viento.
En el centro del árbol, quiero ahogar mi voz
para colgar de mis ojos otros recuerdos
despojarme del decir para existir en el mundo
y dormir colgando como una arruga
que pende al borde del viento.
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