El día antes, el poema parece haberse marchado,
se ha quedado en tus ojos, como cristales de fuego,
como tus sonrisas inacabadas que pueblan mi soledad.
Un día antes, las palabras resuenan en tu cuello
como un aire de sueño y un aroma ya respirado
y un cielo donde antes se ha volado, cruza tus ojos,
una gota de hielo me cruza el cielo.
Un día antes del primer día, de toda mi vida,
tus labios siguen remando en las aguas que nunca antes habían bebido
y el tiempo parece caer, goteando en los días
las sonrisas que no pensamos haber dibujado un día.
Un día antes, del tiempo sin medida,
del mordaz paso de la vida insomne,
sólo quiero dormir junto a tus labios...
sólo pido morir junto a ellos.
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